Responsabilidad tecnológica, un principio de Internet

¿Cuánto tiempo le dedicas a las nuevas tecnologías? ¿Sabemos navegar en internet? ¿Cuánta fiabilidad le depositas al buscador?

Las nuevas tecnologías han democratizado el mundo de la información, han reestructurado las formas de comunicarnos, e incluso han generado una mayor individualización en el mundo real provocando la colectivización en el virtual. Las valoraciones en cuanto a los resultados de la digitalización del conocimiento son diversas, pero no por ello negativas. Por ejemplo, la interacción directa y en tiempo con otros usuarios, superando los límites geográficos, entre otros, o el libre acceso a la información han contribuido a un mayor desarrollo estructural entre los países. A su vez, Internet ha abierto una ventana hacia otras realidades a tan solo un clic, y ha contribuido al desarrollo socioeducativo de las nuevas generaciones.

Hoy en día nadie concibe una sociedad donde la globalización tecnológica no esté presente. Sin embargo, la sociedad de la información avanza a pasos agigantados mientras los ciudadanos, como usuarios activos, participan diariamente en una carrera de obstáculos por estar al día en el mercado tecnológico. En este sentido, es palpable la diferencia generacional entre los que han nacido dentro de estas dinámicas comunicativas y los que se han ido educando en su uso.

Todo nuevo instrumento ha de venir con su manual de instrucciones pero ¿qué ocurre cuando el abanico de posibilidades es tan amplio que su tratamiento tan solo depende del uso personal que un individuo quiera hacer de él? Los debates sobre el libre acceso en red son extensos, pero aquí solo destacaremos la importancia de concienciar a los usuarios sobre la responsabilidad tecnológica y su formación en las nuevas herramientas digitales, tanto de trabajo como de entretenimiento, para extraer un mayor beneficio de ese portal lleno de posibilidades.

Por ejemplo, uno de los mayores síntomas manifiestos en la población joven es la abusiva dependencia que desarrollan frente a sus aparatos digitales, la fuerte desconexión de su entorno familiar o la agresividad que sienten cuando ven amenazada su privacidad. También es palpable la descontextualización que sufren los ciudadanos de las zonas más rurales o el sector más viejo de la población, siendo incluso catalogados como analfabetos digitales.

En estas brechas es donde se debe hacer mayor hincapié desde las escuelas y los centros de formación: Educar sobre el tiempo que debemos concederle a nuestra participación en red, diferenciar lo que es trabajo y diversión, o limitar la sobreexposición de nuestra vida privada. Para ello es imprescindible conocer los riesgos que fluctúan en Internet, identificar los portales a los que accedes y la fiabilidad de la información que ofrecen.

No todo lo que se publica en Internet es cierto, ni tiene un buen propósito. La suplantación de identidad es una de las cuestiones que más preocupa en las redes sociales, también una de las más usadas para la captación de usuarios hacia fines sospechosos o perjudiciales. A su vez, han aparecido virus invisibles a la percepción de un principiante en el uso de las nuevas tecnologías y se genera mucha información poco contrastada o engañosa.

Saber identificar estos síntomas y no alimentarlo es señal de una buena formación en la red. La superación de esos obstáculos propicia un mayor rendimiento y ayuda al individuo a acceder a diversos espacios desde casa. El sector servicios es uno de los que más se ha subido al carro de la digitalización y ello ha facilitado las gestiones de los ciudadanos que antes debían desplazarse para realizar cualquier trámite.

La búsqueda activa de empleo también es otro aspecto que se ha visto beneficiado por la llegada a internet. Las empresas interactúan con los usuarios y beben de los bancos de datos que ofrecen diferentes portales donde el interesado deposita su currículum. La videoconferencia también se ha trasladado al ámbito profesional, y las entidades tienen muy presente las competencias digitales de sus posibles candidatos.

A través de la red se crean portales, redes de contacto y se favorece la inclusión social, participativa y ciudadana. En ese sentido, Andalucía Compromiso Digital se inserta dentro de este marco de acción y ayuda a promover una mayor alfabetización digital en los municipios andaluces. La planificación de cursos continuos, como los enfocados al posicionamiento del usuario en la red o potenciar la empleabilidad, y el acompañamiento del ciudadano en su educación tecnológica pone en valor las competencias de la sociedad andaluza.