Protege tu identidad en Internet

Protege tu identidad en Internet

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Internet se ha convertido en centro de operaciones económicas, ocio, relaciones personales… En los últimos años, sin movernos de nuestra casa podemos hacer la compra, hablar con familiares en el extranjero, vender nuestros productos, apostar en eventos deportivos, jugar en línea, solucionar todo tipo de trámites con la Administración sin necesidad de soportar pesadas colas…

Todo está y se puede hacer a través de la Red, pero para que esto suceda, tenemos que crear una identidad virtual, un ‘yo’ en el ciberespacio que nos permita realizar todas estas acciones sin necesidad de que nuestro ‘yo’ en la vida real tenga que participar físicamente de ellas. Las operaciones online nos suponen un importante ahorro de tiempo, dinero y papeleo, pero ¡Ojo! también conllevan un peligro que, por desgracia, no ha parado de crecer en los últimos años: el robo de identidad.

¿En qué consiste? Básicamente en hacerse pasar por ti y, a través de tus datos personales, realizar operaciones bancarias, adquirir productos, controlar tus perfiles de redes sociales, acceder sin permiso a tu correo electrónico… en definitiva ser tú. ¿Cómo se produce? De múltiples formas, pero las más habituales suelen venir de un uso poco seguro por nuestra parte de Internet. Y esta circunstancia cada vez es más habitual.

Según un estudio de la organización de abogados Legalitas, las consultas sobre este problema se han incrementado un 35% en lo que llevamos de año, lo que implica que el número de afectados no para de crecer.  ¿Cómo puedo evitarlo? Está claro que nadie está libre de sufrir un ataque contra sus datos en Internet, pero hay mecanismos que siempre tenemos que tener en cuenta a la hora de navegar y que nos pueden ahorrar más de un disgusto por este motivo:

1- Contraseñas: Como te hemos dicho en otros post, la primera barrera que asegura la privacidad de nuestros datos personales son las contraseñas de nuestros diferentes perfiles en redes sociales, correo electrónico, claves bancarias… Recuerda actualizarlas de forma periódica y hacerlas complicadas a la acción de piratas informáticos. La clave está en tener una buena contraseña.

2- Pagos y compras: Evita compras en sitios que no te ofrezcan seguridad, encripta tus datos a través de plataformas como Paypal y nunca, repetimos, nunca realices operaciones bancarias o comerciales a través de Wifis públicas en la que la privacidad de tus datos es siempre mucho más frágil que con una conexión propia. Compra en Internet, pero hazlo con seguridad.

3- Redes sociales: Las redes sociales se han convertido en uno de los principales ganchos para los ataques contra la privacidad de nuestros datos. Ten en cuenta que un ataque contra nuestros perfiles en redes sociales conlleva poner al descubierto datos como nuestro correo electrónico, número de teléfono y, en ocasiones, nuestros datos bancarios. Revisa a menudo las contraseñas, desconfía de los contactos que te agreguen y a los que no conozcas de nada y, por supuesto, no piques en los fraudes que circulan en las redes sociales con ofertas y promociones.

4- Mensajería instantánea: Al igual que con las redes sociales, las aplicaciones de mensajería instantánea (Whatsapp, Telegram…) son foco prioritario para los ladrones de datos. Los consejos son los mismos que en el apartado anterior, pero ten siempre muy presente que si no le das tu número de teléfono a nadie que no conozcas, no debes aceptar entre tus contactos ni mantener conversiones con personas que no conozcas de nada. Sigue estos consejos.

5- Spam y Phishing: Una de las vías preferidas por los ladrones de identidad. ¿Recibes un correo de tu banco con una alerta sobre tu cuenta o una oferta de trabajo para la que te han seleccionado sin que hayas presentado tu candidatura? Mira muy bien el remitente y ten siempre claro que tu banco no te va a pedir NUNCA claves a través de la Red. Sé precavido porque tus ahorros van en ello.

A estas precauciones, que siempre debes tener en cuenta, añadimos una serie de consejos que podrían evitarte un susto y una visita a la Comisaría de Policía para denunciar una suplantación de identidad. A saber: revisa siempre tus saldos bancarios cuando realices una operación en Internet, asegúrate de navegar en webs https://, no tires nunca tus cartas bancarias a la basura sin romperlas, busca tu nombre real o tu perfil de usuario en redes sociales en Google para comprobar que nada se sale de lo normal y, de la misma manera, sé prudente con los datos y fotos que publicas en redes sociales y cuándo lo haces (si estás de vacaciones es mejor que no lo airees a los cuatro vientos).

Y, por supuesto, a la mínima sospecha: denuncia los hechos ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que, desde hace tiempo, cuentan con equipos especializados en los fraudes en Internet y los delitos cibernéticos.

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