No cibercontroles mi forma de vivir

Hace unas semanas, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) emitía un informe alertando a los jóvenes sobre las nuevas formas de violencia de género representada a través de las redes sociales. Desde Andalucía Compromiso Digital trabajamos en la sensibilización y formación del uso responsable en las TICs, y por ello hemos querido reflexionar sobre esas dinámicas.

Internet se ha convertido en el nuevo espacio donde las parejas tienden a compartir su relación con otros usuarios. Un lugar sin compromisos a corto plazo cuya celeridad en los contenidos y en las publicaciones duran lo mismo que el índice de popularidad alcanzado por los seguidores. Así todo queda registrado en esa nube que ni perdona ni filtra contenidos, y que a la larga puede jugar una mala pasada afectando a la reputación laboral o profesional.

Pero no solo preocupa cuánto nos exponemos en las redes sociales, sino cómo trasladamos las formas de relacionarnos a ese nuevo espacio virtual. La psicóloga especialista en violencia de género, Ianire Estébanez, afirma que se ha configurado un nuevo marco donde la comunicación privada entre dos confluye en una nueva comunicación social. Así, se produce la necesidad de recibir una constante aprobación por parte de los internautas y la excesiva demostración de afecto públicamente, dando lugar a inercias cada vez más alejadas del ámbito físico y real.

Ese control se traduce en muchos casos en una apropiación del espacio de la pareja. En este sentido, la dominación e invasión de la privacidad es el primer síntoma del ciberacoso. En una sociedad donde predomina la importancia de la imagen y el discurso audiovisual, se reproduce con frecuencia ideales románticos donde la pasión se traduce en posesión. Así, el amor puede llegar a justificar cualquier conducta, dando lugar a celos, chantajes o humillaciones que se normalizan en una relación.

Pero estos comportamientos no dejan de ser el reflejo de una sociedad patriarcal que, al igual que evoluciona en las formas de comunicarnos, también lo hace en el acoso virtual. La cesión de contraseñas, la cantidad de llamadas al día, la férrea dependencia a controlar la rutina del otro a través de un dispositivo móvil o el aislamiento social, son algunas de las manifestaciones violentas que se reproducen en las parejas del siglo XXI.

En el informe emitido por el CIS daba como resultado de las últimas encuestas realizadas a la población española que un 30% de los jóvenes entre 15 y 29 años ve aceptable controlar los horarios de la pareja y un 15% decidir por el otro qué debe hacer. Un 5% en hombres y un 4% en mujeres aceptan insultar verbalmente o desprestigiar a la pareja. Aunque la diferencia porcentual de este último punto analizado es menor, sorprende que aún se acepten estas dinámicas en el ámbito marital.

Desde Andalucía Compromiso Digital preguntamos a nuestra comunidad en las redes sociales qué opina de este estudio y el 90% de los usuarios alude a un problema de base en la transmisión de los valores educativos. Ianire Estébanez también señala a la educación sexista que impera desde la infancia, ya que los hombres son criados bajos la apropiación de la fuerza y las mujeres en el manto del sentimentalismo y la protección. Esas conductas, conscientes o no, configuran la idea de un amor marcado por el esfuerzo y el sufrimiento, generando dependencias dañinas e insanas en el desarrollo personal de los individuos.

Creer que hemos superado esas dinámicas de control y pensar que el machismo es cosa del pasado, no es más que ignorar cómo se reproducen las nuevas formas de comunicación virtual. Que dichas conductas no sean tan visibles ni palpables no significa que no estén ahí. De hecho, si algo ha fomentado el cibercontrol es la incapacidad de reconocer esa violencia verbal y opresora, y la pasividad a la hora de denunciar abusos en el ámbito íntimo y personal.

Formar a los usuarios en el buen uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales es una labor también educativa que debe imperar en discurso público y privado, desde las escuelas al hogar. Andalucía Compromiso Digital ayuda en esa tarea formadora capacitando a los nuevos internautas en el uso responsable y pedagógico de la Red.

Consulta nuestras Guías Educar para Proteger

Con el objetivo de ayudar a padres, educadores y a adolescentes en el uso seguro de Internet y de las herramientas TIC, Andalucía Compromiso Digital pone a su disposición el contenido de las Guías Educar para Proteger, que ya se pueden consultar a través de nuestra web y en este enlace.

Consejos útiles que abarcan desde la infancia y los primeros contactos con las nuevas tecnologías al uso de las redes sociales por parte de los adolescentes. Nuestras Guías Educar para Proteger recopilan toda la información que se ofrece en las jornadas Educar para Proteger, infórmate de las próximas en este enlace.