Claves para proteger nuestra privacidad en la era del Internet de la Cosas

Claves para proteger nuestra privacidad en la era del Internet de la Cosas

open_future_acd

Neveras que se ponen en contacto con el supermercado cuando faltan alimentos en nuestra cocina, cepillos de dientes que avisan a nuestro dentista si detectan una caries en el cepìllado, dispositivos para que nuestra conducción sea más segura o que monitorizan nuestro pulso y los remiten a nuestro médico…

Internet ha llegado al mundo de los objetos y les permite interconectarse y aportar datos de nuestro día de forma autónoma que abren un gran debate: ¿cómo gestionar nuestra privacidad cuando nuestros datos y perfiles están al alcance las empresas?

De todo esto hablamos el pasado día 17 de mayo, Día de Internet, en el centro de crowdworking La Farola de Andalucía Open Future en Málaga, en donde se celebraron unas interesantes jornadas sobre los retos y las claves de un futuro que ya es presente y en el que, más que nunca, se hace necesario que “la tecnología esté al alcance de todos los ciudadanos”, tal y como señaló la responsable territorial de la Consejería de Empleo, Empresa y Comercio, María Francisca Muriel, encargada de dar la bienvenida e inaugurar las jornadas.

Junto a ella, Francisco Salas, en representación de la empresa municipal Promálaga, que destacó la importancia de espacios para el fomento de la innovación como La Farola, de Andalucía Open Future, en el que colaboran varias instituciones, Junta de Andalucía, Telefónica y el Ayuntamiento de Málaga, que también forma parte de la red de municipios de Andalucía Compromiso Digital.

¿Qué es Internet de las Cosas y dónde está presente? En objetos cotidianos que, a través de la sensorización permiten que los objetos puedan conectarse a Internet, como explicó Juan Marcelo Gaitán, director del Innovation Center Smart City de Telefónica, en una charla en la que los asistentes pudieron comprobar, in situ, cómo objetos cotidianos como una cabina telefónica pueden conectarse a Internet a través de dispositivos que también sirven para conocer el tráfico en tiempo real, monitorizar cultivos o ver la realidad desde otro punto de vista gracias a la realidad virtual.

¿Y cómo afecta a nuestra privacidad que nuestros objetos estén conectados y pidan en nuestro nombre en Internet? Éste es el gran debate que se abre y que, como indicó, Soledad Romero, gerente de seguridad de nuestra empresa mecenas, Ingenia, requiere de toda nuestra atención porque, afortunadamente, ya hay una legislación a nivel europeo que garantiza la confidencialidad “ante la ingente recogida de datos” por parte de las empresas y de sus dispositivos.

Ventajas, oportunidades y peligros a los que nos vamos a enfrentar en el futuro más inmediato con el Internet de la Cosas, algo de lo que, estamos seguros, va a oír hablar mucho en los próximos meses.

 

 

No Comments

Post A Comment